¿Cómo lidiar con la frustración?
- Jilary Castro
- 26 may 2019
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 6 feb 2023
¿Cuándo tu vida no parece avanzar, como lidias con todas las emociones que parecen acumularse en tu pecho?
Te pasa que deseas algo, sientes que Dios te esta direccionando hacia allí y al intentarlo, fracasas.
Te pasa que has esperado en el tiempo de Dios, por una relación, un trabajo, un sueño y todos parecen avanzar menos tú.
Te pasa que todos viajan, se casan, trabajan, consiguen un mejor empleo, son reconocidos.
Pero en tu vida todo parece estar en el mismo lugar, o incluso peor, sientes que estas retrocediendo, o que todo para ti se ha detenido; la vida que sueñas, los planes que tienes parecen correr de ti.
Te pasa que sientes que tienes que trabajar el doble que otros para conseguir algo y cuando al fin sientes que lo has conseguido, todo se va a pique.
Sientes que cada oración es escuchada menos la tuya o sientes que aunque Dios te ama, no te ama lo suficiente, sientes que Dios trata mas contigo que con los demás y llega un punto en donde simplemente quieres rendirte.
Yo he estado allí, sentada impotente, intentando y fracasando en cada ocasión. ¿Qué esta mal conmigo que no logro avanzar? Yo he llorado, tirado la toalla una y otra vez, quizás he querido rendirme y abandonar los sueños que laten con tanta fuerza en mi corazón, también he dicho "¿Para qué?". Pero quiero que recuerdes que los “sentires” no son convicciones y que lo que sientes, esta revelando tu corazón.
Frustración, esa palabra que con solo escucharla frustra. Nadie quisiera sentirse así, pero es una sensación que ha crecido con nosotros y que en cada etapa de nuestras vidas, nos prepara para el futuro que Dios tiene, aunque parezca contradictorio, así es.
Lo primero que quiero decirte es: está bien sentirse frustrado, esta mal quedarte en la frustración.
La frustración revela con cuanta intensidad deseamos algo, si es verdad que deseamos eso que estamos intentando conseguir, o si simplemente lo tiramos por la borda. La frustración revela nuestras limitaciones y cuan necesitados estamos de la gracia de Dios, la frustración nos demuestra cuanto dependemos del padre. Lidiar con la frustración nos hace fuertes y es necesario asumir esta emoción como se asumen todas las demás en cualquier situación de nuestra vida.
Si con una sensación deberíamos estar identificados es con esta, ¿Qué hace que un niño se sienta impulsado a caminar? El deseo de avanzar, el ver que mamá y papá caminan, el ver que caminar es una oportunidad de ir más lejos, pero al intentarlo, se cae, y al volverlo a intentar se cae de nuevo y los golpes generan impotencia y entonces llora por lo tanto, le pide a su mamá que lo levante, el dolor de caer lo detiene, pero luego ve de nuevo algo que desea alcanzar; y lo intenta de nuevo, vuelve a caer pero cada intento hace fuerte sus huesos para que pueda soportar su propio peso. El fracasar y no alcanzar lo que deseamos nos ayuda, nada forma más el carácter que cuando las cosas no salen como lo pensamos y como planeamos. Nada forma más el carácter cuando se nos cierran las puertas en las narices, nada nos hace mas dependientes que el observar lo frágiles y dependientes que somos y que solo con su gracia desarrollaremos la fuerza para llevar a cabo la misión que se nos ha sido asignada.
La verdad es que tienes dos opciones. Te frustras y te amargas o conviertes tu frustración en enfoque.
Por eso quiero compartirte varias cosas que me han sido útiles para lidiar con la frustración:
1- Llora, pero no te quedes llorando: aunque llorar desahoga el alma, si te sumes en la auto-compasión, llegará un punto en donde tu corazón sucumbirá ante la amargura y el desagradecimiento.
Esta bien llorar porque nos duele, solo que debemos saber sobre quien derramamos nuestras lágrimas, pues al estar frustrados somos más susceptibles a voces equivocadas, así que asegúrate de llorar en la presencia de Dios, derramar todo lo que sientes delante de él. Si hay una mujer que entendió esto, fue Ana, en el primer libro de Samuel, vemos como ella va a la presencia de Dios y derrama todo su dolor y frustración a causa de no poder tener un hijo, era algo que estaba fuera de su poder y le demostraba su limitación, pero ella soltó su voluntad y acepto la voluntad de Dios, lo cual le trajo un gozo incomprensible que le permitió avanzar. Cuando ponemos nuestra frustración en el lugar correcto (en la presencia de Dios) recibimos de él la fuerza que necesitamos para avanzar aunque esto signifique que no recibiremos lo que estamos pidiendo.
Aprende que no todo lo que deseamos en la vida lo vamos a conseguir y que eso también hace bonita la vida, busca nuevas maneras y opciones, no te encasilles en tu manera de como deben suceder las cosas. Suelta el control.
2- Reenfócate: analiza cuales fueron los factores que no permitieron que lograras tu objetivo. ¿es tu corazón? ¿Qué cosas no están marchando bien en ti? ¿es tu motivación egoísta y jactanciosa? Muchas veces Dios estorba nuestros pasos, porque sabe que nuestros caminos nos están conduciendo a nuestra propia perdición, el enfoque en Jesús, te ayudara a ver que hay cosas que deseamos que no son tan importantes y que no hacen parte ni del llamado, ni del propósito de Dios para nuestras vidas.
3- No te compares: aunque esta frase para nuestra generación parece ser un lema de vida, nos cuesta demasiado ponerla en práctica. Pero creo que erradicar los sentimientos de envidia y comparación va mucho más allá de dejar las redes sociales por un tiempo, o dejar de seguir ciertas cuentas (aunque esto ayuda) no creo que este apuntando al problema. Para dejar de compararte debes entender el proceso que estas viviendo y gozarte por el proceso que otros han vivido, a menudo, sentimos envidia de procesos que desconocemos y de fracasos que nunca han sido vistos, de heridas y dolores que preferiríamos evitar. Es decir, es muy fácil desear ser José, cuando estaba como segundo al mando de Egipto, pero querer evitar, la traición, la perdida y la cárcel que eso conllevo; es muy fácil querer tener el carácter y la autoridad de Moisés, pero sin vivir la orfandad, la soledad, el destierro que esto requirió; es muy fácil desear el éxito de otros, sin entender lo que les ha costado ese éxito. Así que cuando sientas que te estas comparando, piensa en las batallas que esa persona esta librando e incluso las batallas que tu estas librando, que están formando la persona que Dios desea que seas, al mirarlo desde esta perspectiva recuerda que a mayor gloría mayor proceso, así que en vez de envidiar, honra a esa persona que está dejando que Dios moldee su carácter o que está viviendo el proceso que su éxito requiere (criticas, soledad, traición, etc.) Además, recuerda que no todo lo que brilla es oro, vale más vivir cada etapa de la vida en el tiempo de Dios, que un éxito que terminará en perdición y en el olvido, las verdaderas victorias de la vida son eternas, recuérdalo.
4- Vuelve a intentarlo: asegúrate de estar en el centro de la voluntad de Dios, porque el señor no va a prosperar algo que no proviene de él. Una vez sepas con certeza en tu corazón que estas haciendo lo que Dios te esta dirigiendo hacer, aférrate a su amor y en el momento oportuno las cosas se darán. Recuerda entregar el control, cuando las cosas han de pasar sucederán, no las fuerces, te romperán. La vida se trata de tomar las oportunidades que se van abriendo a nuestro paso y no intentar acelerar las cosas. Esto nos lleva al último consejo.
5- No aceleres tu tiempo: vivimos tan afanados por experimentar y gozar lo que otros disfrutan, que tratamos de seguirles el paso, cuando nuestro tiempo es totalmente distinto y cuando el plan que se tiene con nosotros no tiene los mismos planos, no intentes vivir al ritmo de otros, vive a tu propio ritmo, disfruta cada temporada de tu vida con agradecimiento, mira lo que si tienes, en vez de lo que no, agradece que pudiste intentarlo y lo que aprendiste allí, sigue saltando hasta que logres volar, vive las temporadas necesarias hasta que se formen tus alas.
Con amor,
Jilary con j




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