
¡Jesús me dejó en visto!
- Entre nosotras Project
- 22 sept 2024
- 2 Min. de lectura

Una semana antes de casarme, recordé un pensamiento que había alimentado en los últimos años: "Jesús me dejó en visto". Pero antes de contar mi historia, te contaré la del hombre que inspiró este escrito.
Era un día soleado como de costumbre. Según su percepción, no había llovido en años, pero la realidad era tan distinta, solo que sus ojos ciegos no podían verlo. Esa mañana se levantó con una sensación extraña; parecía que algo diferente sucedería, pero ya había pasado tanto tiempo que prefería no soñar con imposibles. Así que se dirigió al lugar de siempre, dispuesto a dejar que el día simplemente transcurriera.
Pero su corazón ardía como llama encendida, a la espera de algo que sus ojos no podían ver. Él no lograba descifrar el mensaje, porque durante años había enviado innumerables mensajes al cielo. Algunos de ellos fueron escritos con súplicas y lágrimas, otros con enojo y hasta con reclamos, pero aun así no llegaba la respuesta que pedía y todo parecía indicar que había sido dejado en visto. Así que, ¿Qué haría la diferencia esta vez?
Mientras divagaba en sus pensamientos, escuchó voces y una gran multitud pasar. Preguntó qué era aquello, y alguien respondió: "Jesús está pasando". Allí entendió por qué su corazón ardía. Aquel destinatario al que había enviado tantos mensajes sin respuesta estaba allí, así que no dudó en dar voces diciendo: "¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!". Y pasó aquello que había ocurrido por años: no obtuvo respuesta. Era una escena patética para él. Las personas que escucharon su mensaje de voz le respondieron con un "cállate"; aquellos eran los haters de su historia. Pero él decidió dejar en visto dicho mensaje, porque cuando sabes de dónde vendrá la respuesta a tu clamor, no te detienes por mensajes spam. Así que volvió a gritar con más fuerza: "¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!". Y allí la historia cambió. "¿Qué quieres que te haga?", preguntó Jesús.
En mi despedida de soltera se quebró mi voz al decir: "Pensé que nunca me casaría". Pensaba que había sido dejada en visto, porque los años pasaron y seguía siendo parte del listado de jóvenes solteras de la iglesia. Pero hoy te puedo decir que Jesús nunca nos deja en visto. Me atrevo a decir que la primera vez que Bartimeo envió el mensaje, este fue recibido y leído, pero la fe necesita ser probada. Con cada llamada, con cada mensaje no respondido, esta se vuelve más fuerte. Por ello, la conversación entre Jesús y Bartimeo terminó así:
Y él dijo: "Señor, que reciba la vista". Jesús le dijo: "Recíbela, tu fe te ha salvado".
Y la mía terminó el 1 de diciembre del 2019 con un "Sí, acepto".
Gracias a Bartimeo, porque su historia, contada en Lucas 18:35-43, es la inspiración para este escrito.
Gracias a Jesús, por su forma única de hacer milagros.
Jesús no deja en visto; Él solo está esperando el próximo mensaje.
Con amor,
Marcela Palacios



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