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Sonriendo bajo la lluvia



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Esta es una frase que usé para elogiar recientemente a una amiga que tiene un corazón de oro a pesar de tantas adversidades que ha vivido. Después de describirla en mi mente me quedé pensando, meditando en ella, y me di cuenta que no era una característica solamente de ella, que es el arte natural de nosotras las mujeres ¿Quién de nosotras no ha tenido que sonreír con el corazón destrozado? ¿Quién de nosotras no ha reído aún con el alma y los sueños hechos pedazos?


En ese sentido, tengo una pregunta aún más importante, ¿de verdad sonreíste? o ¿solo fingiste estar bien? Estas son dos cosas muy opuestas, la primera es el resultado de saber que el gozo no depende de ningún factor externo, sino de entender que la plenitud es la satisfacción constante de sentirse llena, aunque tenemos hambre; de sentirse fuerte, aunque estemos quebrantada; de saberse amada, aunque seamos rechazadas. El segundo solo es el engranaje de máscaras de este mundo que nos hace esforzarnos por demostrar que lo importante es la superficie.


No sé para ustedes, pero aquí entre nosotras debo confesar que he vivido el año más difícil hasta ahora, ¡entré en una crisis financiera terrible y me rompieron el corazón por millonésima vez! Mis emociones y mi estabilidad estaban en desorden todos los días y gran parte del tiempo me dedique a llorar, pero cuando comencé a amar más el proceso que el resultado, al fin lo entendí; me di cuenta que también ha sido el año de más fruto, organicé una misión al caribe colombiano, recibí la responsabilidad de cuidar a un grupo de chicas hermosas en mi iglesia, realicé un evento precioso para Mujeres llamado Metamorfosis y por fin me gradué como estudiante de liderazgo y Teología. Lo que quiero decirte con todo esto es que, aunque parezca el fin, no es el fin, es solo el proceso de la poda para seguir trayendo más fruto, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos” Gálatas 6:9. Al fin y al cabo para ver un arcoíris se necesita sol y lluvia, pues las promesas solo se obtienen obedeciendo a través del diluvio.


Estoy segura que si miras a tu alrededor encontrarás varias mujeres que son arcoíris andantes, quizás podrías encontrar inspiración para no abortar tu proceso o quizás también podrías dedicarle este blog, yo quiero dedicarlo, a esa amiga que sonrió a pesar de que su mamá murió, a esa amiga que ora y llora mientras intercede por su familia, a esa amiga que aun enferma adoró al señor, a esa amiga que durante su embarazo tuvo riesgo de perder a su bebé, a esa amiga que sufrió depresión y ansiedad sin poder dormir o comer bien, a esa amiga que su esposo le pidió el divorcio. Ustedes me enseñaron que Cristo es mejor y suficiente, y vivir la verdad de esas palabras es un proceso largo y doloroso, pero ustedes eligieron la mejor parte, eligieron permanecer en los procesos, esperando a Jesús, nuestra persona prometida con lágrimas en los ojos y con fuego en el corazón. Él es la mejor porción.



Con Amor,

Edna Perdomo.


Libro: Devoción Extrema- Mariano Sennewald

Canción: Refíname- Betel

App: Casas de Oración, Preguntas y respuestas: ¿Por qué Dios permite pruebas tan difíciles?




 
 
 

1 comentario


Deisy Grisales
Deisy Grisales
07 abr 2023

Hermoso ❣️

Gracias por compartir.

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